Sin Querer, un cortometraje de Graciela De Luca

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En Sin Querer, las pulsaciones del tiempo, nos introducen desde la primera toma, en una atmósfera teñida de un sentimiento imposible de nombrar.

Graciela De Luca nos lleva por esos pliegues a los cuales la palabra no llega; lo hace con el ritmo de sus tomas, con el color con el que parece velar la nada, con el compás repetitivo de un tempo que de pronto estalla y con la mirada puesta en el sesgo de lo representable. Mirada, diría yo, a lo femenino y su relación con el dolor, lo inabarcable de un cuerpo atravesado por las significaciones impuestas por el Otro.

Soledad Maidana deambula por la casa, como descolgada del deseo, del querer. Se puede sentir la gravedad de la carne, la densidad del tiempo, la rutina que ya no abriga un cotidiano desatado de sentido. La mirada perdida en objetos que, cotidianos, van desnudos, desfilando por espejos.

Este corto pone en evidencia una realidad difícil de nombrar y casi hecha de lado, la condición femenina en su dimensión estragada, es decir, cuando se deja tomar por los temporales del goce de un Otro que la devora a la vez que la expulsa. Ella, Soledad, sin querer, carcomida por llamados imperativos, empujes del tiempo que no perdona, rodeada de voces electrónicas. ¿Dónde queda el cuerpo? ¿Qué hacer con la imagen fragmentada? Sin llamada de amor, las voces surgen desde el super yo. Las imágenes avasallan. Intento de hacer cuerpo, choque, despertar. Despertar a la sexualidad y sus accidentes.

Imagen y gravedad, tiempo y peso. Estos son elementos con los que compone De Luca su escena de cámara.

La directora propone una estética finamente tramada para introducirnos en una experiencia en la que deseo, cuerpo y tiempo harán una figura cuyo anudamiento será comandado por el azar, por la irrupción de algo que pueda vérselas con el tiempo de otro modo.

Una nueva significación para el devenir.

 

Página oficial: http://sinquerer.weebly.com

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Música no lineal (2): Ramon Humet

En una mañana de domingo, sin la esclavitud del reloj, una otra manera de habitar el tiempo, un nomadismo que me lleva al placer del texto, y a recorrer la red, sin intención de encontrar nada específico. Aparece, entonces, este interesante texto, que resuena intempestivamente con mis reflexiones sobre la música en Deleuze.

19 preguntes

(Artículo publicado en el suplemento Cultura’s de La Vanguardia, nº 430, 15 de septiembre de 2010. Edición impresa)

“Aquella señora tiene un piano / que es agradable, pero no es el correr de los ríos / ni el murmullo que los árboles hacen…”. Estos versos de Fernando Pessoa dan fe de una sensibilidad parecida a la que viene gobernando la música occidental desde mediados del siglo pasado: la tendencia hacia el ruido. No entenderemos aquí por ruido el sonido feo, sino aquel que, como el murmullo de los ríos y los árboles, escapa a nuestro control. Esa tendencia de la música hacia el ruido se ha dado por dos vías opuestas. La primera es el uso de sonidos grabados directamente del entorno o producidos con objetos que no son, en principio, instrumentos musicales. Precisamente por no haber sido concebidos como instrumentos, los sonidos que emiten esos objetos son difíciles…

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Cuestión de anatomía

Por valentina Torres Zorrilla

A partir de la pregunta ¿y qué es en verdad un cuerpo? propongo una re-escritura autobiográfica desde las líneas corporales. Una reflexión poética mediante el dibujo y los desplazamientos que sugiere el cuerpo en su permanente búsqueda de sentido.

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