Los sonidos de eros, entrevista de Lima en Escena

Hoy, 3 de septiembre, se celebra el nacimiento de Chabuca Granda. Volveré a transitar sus calles, puentes y alamedas,  en esta ocasión de la mano de Rosana López Cubas de Lima en Escena , quien hace un par de años me realizó la entrevista que transcribo, con gratitud, aqui:

Ani Bustamante

Ani Bustamante: “Chabuca convirtió en poesía todo aquello que era discriminado por el discurso patriarcal”

Autora del libro “Los sonidos de Eros, un recorrido por la obra de Chabuca Granda”, nos habla sobre este interesante “jam sesión”

Su música, su baile, su canto, la nutrió desde niña, en el hogar familiar, en donde Chabuca Granda trascendía a través de sus poéticas y seductoras canciones las cuales eran celebradas con algarabía en esta morada. Si bien todo el arte de nuestra gran compositora la tenía seducida, embriagada, es a partir de su condición de extranjera en España, mientras realizaba su doctorado en psicoanálisis que Ani Bustamante retoma inconscientemente este entrañable vínculo, este diálogo con la autora de “La flor de la canela”, para aproximarse e interpretar, desde su particular mirada, parte de su valioso legado poético.

Así, y fruto de este reencuentro nace: “Los sonidos de Eros, un recorrido por la obra de Chabuca Granda”, poético y excelente ensayo, una sesión musical o un “jam sesión”, como bien lo define la autora, que destaca su problemática contemporánea como el amor, la sexualidad y el mestizaje. Al respecto Lima en Escena entrevistó a la autora.

-Ani, nos gustaría saber sobre tu relación con Chabuca Granda. ¿Cómo surge este vínculo con la poeta, la compositora, la intérprete…?

-Chabuca Granda fue figura central en la vida de mi familia. Su música fue como el nudo que entrelaza varios hilos sueltos, las primeras huellas de disfrute, de baile, de canto, llevan su marca. Sin embargo, “este” vínculo con ella, el íntimo de la escritura, surgió siendo extranjera en España, allí la reencontré y recién allí fui consciente de la manera como había marcado mi vida

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La astucia musical de Chabuca Granda *

Por Ani Bustamante

musica

Llegaré a las orillas de un río de vino,

Llegaré

A borrar caminos a dormir olvidos, llegaré

En las orillas del sentido ruge un embriagado goce que no se deja negativizar. Objetando la ley de la castración se establece, así, un Otro territorio en el cual el cuerpo queda despojado de las envolturas simbólicas y los velos imaginarios. El goce que allí circula, al ser no-todo fálico, coloca al cuerpo más expuesto a lo real, al mismo tiempo que nos hace evidenciar la operación de la letra sobre la carne, como materia rítmica en la cual se forja, lo que Lacan llamó la “lalengua”.

En ese sentido, el análisis tiene que vérselas con ese sustrato material, poniendo en juego la voz, el ritmo, la escansión, de manera que podamos seguir a Lacan cuando dice que “las pulsiones son el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir”.[1]

 Es con ese laleo con el que el sujeto trabaja en su experiencia analítica. Un análisis, dice Miquel Bassols: “tiene que hacerse con la palabra hablada, pasando por esa relación con la lengua en tanto materia fónica que atraviesa el cuerpo y que resuena en el cuerpo. Desde esta perspectiva el sujeto que habla en análisis está atravesado por la música de su lengua, por las resonancias y los ecos de la propia lengua. Cada sujeto tiene su propia lengua, su propia música, sus propias resonancias de las palabras que han ido sedimentándose en su historia.”

Siguiendo esto, cabe señalar que Lacan en el seminario 24 propone el canturreo como forma de interpretación y en “Función y Campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis” se referirá a la resonancia de la interpretación.

Me centraré en la importancia de la música que, como diría Deleuze, es la mejor vía para pasar de un territorio a otro, para demarcar ese Otro goce, femenino, vinculado al tiempo, la voz y el sonido en Chabuca Granda, con quien tejeremos una trama poético musical para mostrar el posible itinerario de una mujer frente al estrago y la salida por la vía de la astucia.

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Celebrando el nacimiento de Chabuca Granda *

Por Ani Bustamante

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El 3 de septiembre es una fecha que se mantiene tatuada en la vorágine del tiempo, pues es la fecha del nacimiento de Chabuca Granda. Podemos contar los años, el paso del tiempo que fluye incesante como ese “Rio de vino” al que le cantaba. Podemos poner una medida al recuerdo, fijar una fecha para celebrar.

94 años.

Es hermosa la doble acepción de la palabra “contar”, podemos contar uno a uno al compás del minutero o podemos contar una historia. En la canción se entreteje estos dos formas de “contar”, se cuenta el tiempo con el ritmo, se cuentan historias con la letra. Es aquí donde el júbilo se apodera de mis dedos escribientes, cuando ante el inevitable compás del tiempo, asisto maravillada a la trama que compone la canción:

Tiempo-Ritmo-Letra

Entonces, el tiempo ya no trae angustia sino festejo, zamacueca, landó. Chabuca compone, compone el tiempo con su cadencia. Compone nuestra tristeza con su voz.

La mejor forma de recordar a Chabuca es celebrando, dando tiempo a su música para que componga nuestra alma. Y a ver si así despertamos del sueño adormecido, para caminar hacia el nacimiento, para alojar los días nuevos, aquello que ella intuyó y cantó. Estoy convencida de que Chabuca Granda se dirigía, con sus puentes, caminos, ríos y veredas, a la invención de algo nuevo. Celebrar el cumpleaños de Chabuca Granda es seguir descubriendo su legado y explorar lo inadvertido de su obra.

Señora Granda, usaré una hermosa frase de Borges: «Gracias por la música, misteriosa forma del tiempo» gracias por recomponer el tiempo, con su ritmo.

* articulo escrito para Lima en escena

Los sonidos de Chabuca*

Por Wili Jimenez

chabuca

“Los sonidos de Eros, un recorrido por la obra de Chabuca Granda” es un ensayo en el que la psicoanalista y escritora Ani Bustamante se ha adentrado en la dimensión humana de Chabuca Granda.

Entrevistada por LaMula.pe Bustamante explica que la obra de Granda aborda “lo femenino y su relación con lo masculino, ese es el latido de fondo. La pregunta por el cuerpo y sus resonancias a través de la música y la letra. Esto aparece a partir de algunos ejes más obvios como la añoranza, el recuerdo, el sonido, lo femenino y el mestizaje”. En su obra, lo dice Bustamante, lo andino, lo negro, lo europeo están presentes, prima su apertura a lo del otro. ¿Qué cantaría hoy Chabuca?, le pregunto.

“Esa pregunta hay que responderla desde el ‘mito’ Chabuca que cada uno va construyendo a partir de profundizar en su obra. Yo creo que Chabuca cantaría, por ejemplo, al amor en todas sus formas -aunque eso ya lo hizo-, y nos haría recorrer caminos para pensar la libertad de la mujer para decidir sobre su cuerpo, las uniones del mismo sexo, la globalización y el consumo. En fin, habría que reformular tu pregunta y decir: ¿qué canta Chabuca en nosotros, después de escucharla con detenimiento?”.

CANTE USTED, DOCTORA

Bustamante se dedica a la investigación de las relaciones entre arte, filosofía y psicoanálisis. Que forman una fina trama es algo que “sabemos desde Freud, quién nos muestra cómo el arte está siempre un paso adelante. Por eso la relevancia de la tragedia griega, de Dostoievski, Shakespeare. La filosofía como posición crítica y elaboración conceptual; como esa mayéutica socrática que inspira al psicoanalista; siempre en relación compleja y problemática. Todo aquel interesado por el psicoanálisis, participa de alguna manera con este tejido entre arte y filosofía”.

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Chabuca Granda y sus recorridos.

Entrevista realizada por el programa Presencia Cultural a propósito del aniversario de la muerte de Chabuca Granda y el día internacional de la mujer. Tramado de música y psicoanálisis.

Especial: Chabuca Granda

Los caminos de Chabuca Granda

Por Ani Bustamante

Chabuca Granda, hermosa mujer peruana, musa inspiradora de mis días en Madrid, no deja de sorprenderme cuando, lejos del susurrar de sus canciones en la cotidianidad limeña, me acerco a ellas desde la distancia, desde otras calles, otros puentes. Cuando, despacio, vuelvo a su poesía y a la revolución de sus sonidos.

Quizá la faceta más conocida de Chabuca sea la del tiempo de cantarle a la tradición de una Lima antigua y señorial, cantar para no perder las calles, los perfumes y sabores.

Que Chabuca nos hace rememorar, queda bastante claro. Cuando habla de la memoria pareciera que todas las notas musicales se pusieran de acuerdo para hacernos viajar en el tiempo y recuperar algo de lo irrecuperable.

Y aquí hay algo que esta señora de viajes y de sueños, me sigue enseñando: la gran paradoja del ir y venir, la necesidad de recordar el olvido. Todo esto mostrado desde su necesidad de imprimir con canciones las huellas de Lima y sus recovecos, las alturas de los andes y su grandeza, el ritmo y sensualidad del negro peruano. Los múltiples personajes de su universo conjugan con el canto a lo perdido, con el sonido evanescente, con aquello que hay que olvidar; como cuando canta, casi adormeciéndonos: “cuando ya se me olvide habré olvidado, viviré adormecida liberada, no ansiaré una respuesta, pues no habré preguntado…”
Chabuca dice, al oído afinado, que hay algo de la tradición, de lo pasado, que se sostiene en el vértigo del futuro, en la herida de la pérdida… y ahí, ella, mujer de ríos de vino, se juega con el propio cuerpo cuando dice:
“Balbucearte de nuevo en los puentes mi voz, y dejarte caer otra vez pobre voz, otra vez”

La voz, ya separada del cuerpo, caída. Regresa desde otro lugar, desde el otro lado del puente para mostraros una cierta extrañeza frente a nosotros mismos. En el caso de Chabuca, los recorridos líquidos no dejan de hacerme pensar en los flujos del movimiento del deseo, con aquello que imprime y con lo que pierde. Con aquella palabra que se dice para grabarnos en la memoria al “viejo puente, el río y la alameda”, y con aquella voz caída que irrumpe en el tiempo necesario de la pérdida (que hará posible la irrupción de otro puente, otro río y otra alameda). Y con ellas, la palabra y la voz, dejarnos llevar, dejarnos perder en la entrega de esta poeta a su ser peruana y a sus orillas de mujer:
Llegaré a las orillas de un río de vino,
llegaré;
A borrar caminos
A dormir olvidos, llegaré…

Los trazos de una ciudad: Chabuca Granda, Walter Benjamin, Fernando Pessoa

Por Ani Bustamante

“Y, si la oficina de la Rua dos Douradores representa para mi la vida, este mi segundo piso, donde vivo, en la misma Rua dos Douradores, representa para mí el Arte. Sí, el Arte, que vive en la misma calle que la Vida, aunque en un sitio diferente, el Arte que alivia la vida sin aliviar el vivir… Sí, esta Rua dos Douradores encierra para mi todo el sentido de las cosas, la solución de todos los enigmas, salvo el hecho de la existencia misma de los enigmas, que es lo que no puede tener solución” (Fernando Pessoa, El Libro del Desasosiego).

Ayer estuve intercambiando con amigos en España versiones diversas de La Flor de la Canela de Chabuca Granda. Ante mi necesidad de explicarles las sensaciones y los olores limeños se me ocurrió mandarles videos y canciones de Chabuca. Mis amigos dejan que les cuente y que en ese contar descubra los olores de canela sobre mi piel. Ahora que aún perfuma el recuerdo y que vivo apasionada por los signos y caminos de cada ciudad. Ahora que ya pasié Lisboa de la mano de Pessoa, y recorrí los pasajes parisinos con Benjamin, ahora… contándoles y cantándoles a mis amigos la Flor de la Canela, me doy cuenta de esos hilos que trama lo inconsciente y que van dibujando el camino de nuestros afectos, nuestros deseos y opciones vitales. Y luego de las ruas en Lisboa y los pasajes en Paris, (re)encuentro a esta narradora peruana de los caminos, las flores, los olores, los puentes y ríos, de los balcones limeños, los faroles, las casonas, y todos esos aromas de mixtura que Chabuca nos sabe contar. No sabía, no sabía que ese caminito alegre con luz de luna o de sol que he de recorrer cantando por si te puedo alcanzar… alcanzaba, en su cadencia, el ritmo de mis pasos.

Estas son marcas que caminamos sin pensar. Benjamin nos propone acercarnos a la arquitectura de la ciudad como a una semiotica en la que podemos encontrar en la materialidad de las calles, pasajes, luces y demás detalles la expresión de un inconsciente. La fisiognomía muestra en lo particular del detalle externo, una dimensión interna. Benjamin propone esta exploración concreta de lo cercano, de aquello que está al alcance de la mano y que en su materialidad es capaz de abrir una dimensión profunda de la historia y del deseo. Así como Benjamin, Proust nos muestra la memoria evocada desde el sabor de una magdalena y Chabuca el olor de los jazmines, el jacarandá y la canela como disparadores de un ensueño que evoca la memoria.
Este carácter material a partir del cual se abre el tiempo y el espacio podemos vincularlo a algunas líneas psicoanalíticas como por ejemplo las que aparecen con el concepto de rasgo unario. Este es una marca constitutiva del sujeto que otorga una singularidad que está ahí previa a la significación, emparentada a las pulsiones y al cuerpo. Este primer trazo, que es pura materialidad ausente de sentido, sirve como soporte para que la ruta significante abra camino. Lacan apunta a esto cuando plantea la necesaria demarcación de la “letra” como lugar en el que algo de lo imposible de simbolizar en el sujeto sea señalado, circunscribiendo su materialidad como punto a partir del cual algo pueda trazarse. Esto lo compara con el trazo chino:

“El Trazo no es una simple línea. Por medio de un pincel, embebido en tinta, el artista coloca el Trazo sobre el papel. Por su pleno y su perfil, su Yang y su Yin, el empuje y el ritmo que implica, el trazo es virtualmente y a la vez forma y movimiento, volumen y tinte. Constituye una célula viviente, una unidad de base de un sistema de vida” Cheng, François; Lacan y el pensamiento chino.

La letra, con su son, su cadencia y su ritmo, toca una materialidad que araña nuestro cuerpo y los misterios de sus formas de gozar. A esto sólo se puede llegar con la palabra poética. En los últimos tiempos descubro que, con Chabuca Granda, tenemos la descripción de una Lima que, no es sólo anécdota, sino que contiene trazos que atraviesan a los que nacimos en esta mixtura limeña de sabores y colores. Creo que hay algo de nuestra historia y de nuestro espacio que no puede ser pensado, el impasse lo sentimos en diversas problemáticas de poder, racismo y violencia en Lima. Hay una ruta que propone Benjamin y que sigue Chabuca, a ella tenemos la posibilidad de acercarnos para olfatear las calles y los rincones, escuchar el pulso y la cadencia. Colocar algunas puntuaciones necesarias. Saborear, disfrutar y saber hacer uso de un buen gozar.

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