Encuentros entre psicoanálisis y música (parte I)

Trazo Freudiano saca al aire la primera parte de una entrevista a José Milmaniene, entrevista que es también la celebración de un encuentro entre dos colegas y amigos convocados por ese ritmo que pulsa y que es capaz de tramar letra, pensamiento, memoria. En la canción popular confluyen una serie de caminos que son capaces de recorrer-nos, y transformar el cuerpo pulsional en música y letra acompasados.

Los dioses son dioses porque no se piensan

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Por Ani Bustamante

Al leer el artículo de Martín Uranga «Lenguaje-psicoanálisis-ateísmo-mesianismo aparecieron ante mí las reflexiones y poemas de Pessoa, a traves de algunos de sus heterónimos. He titulado este pequeño comentario con un fragmento de un poema «Sigue tu destino» de Ricardo Reis.

Fernando Pessoa es uno de los poetas que mas nos ayudan a pensar en la alteridad absoluta y las diversas maneras de anudar lo uno y lo múltiple. La transcendencia en la inminencia misma. Por eso después de leer a Martín, paso por Pessoa y me pregunto: ¿Qué pasa si pensamos el más allá del padre como núcleo inmanente al padre mismo? Núcleo éxtimo.

El «más allá del padre» no como trascendencia sino como lo real inmanente al padre. Padre cuya función se pluraliza  (por qué no pensar en el paganismo pessoano) y luego se puede entender como  una letra (a), extracción de una partícula no simbolizable del lenguaje.

Pensar la trascendencia desde la inminencia misma, lo alteridad radical desde ese Uno que estalla, estructuralmente, como rendija que se abre en el sujeto.

No encuentro manera de pensar esto sin alimentarme del vértigo real de la paradoja, así que me tomaré algunas licencias más, más allá, del padre ¿puedo romper la cadena? Cuándo S1 y S2 no se articulan, cuando el efecto semántico queda eclipsado por ese Uno.  Retomo la cita de Lacan traída por Martín Uranga al final de su texto: “¿Es el uno anterior a la discontinuidad? No lo creo, y todo lo que he enseñado estos años tendía a cambiar el rumbo de esta exigencia de un uno cerrado, espejismo al que se aferra la referencia a un psiquismo de envoltura, suerte de doble del organismo donde residiría esa falsa unidad. Me concederán que el uno que la experiencia del inconciente introduce es el uno de la ranura, del rasgo, de la ruptura.”

 ¿Ese Uno, lleva lo Otro como inmanente?

¿He meditado sobre Dios y el alma
Y sobre la creación del mundo?
No sé. Para mí pensar en esto es cerrar los ojos
Y no pensar. Y correr las cortinas
De mi ventana ( que no tiene cortinas ).

(Fernando Pessoa)

(in)diferencia sexual?

 Por Ani Bustamante

Lo real, está de más decirlo, nos inquieta. Ubicarlo en el meollo de la sexuación es un asunto que ha llevado a forzarnos a pensar en los bordes de lo posible. Intentaré en este trabajo ver la tensión entre el psicoanálisis, los estudios de género y el feminismo. 

Voy despacio, volviendo a preguntas fundamentales, sin dar por hecho nada. En este itinerario veo que una de las cosas que inquieta y problematiza el debate contemporáneo es la cuestión de la organización de los sujetos en el binomio Masculino/Femenino 

Los estudios de género proponen pluralizar la diferencia y destruir la lógica binaria, esta operación empieza desde el momento mismo en que se plantea el cambio del concepto de sexo al de género, este último se asienta en los territorios de lo performativo, de aquello que Foucault llamaba “tecnologías del yo” y que parte de la idea de que la identidad es algo que se construye a partir de prácticas sociales. Por su parte el psicoanálisis no se ocupa del género, sino que mantiene su orientación hacia lo real del sexo.

La discusión sobre la lógica binaria viene junto con la pregunta acerca de si la diferencia sexual se puede incluir en la serie de otras diferencias, como las de raza, nacionalidad, etc.

Si la respuesta fuera afirmativa, y la diferencia sexual entrara en el mismo campo, entonces la deconstrucción del binomio sería una fácil consecuencia. Es importante, por lo tanto, pensar la peculiaridad de “la diferencia sexual” y ver qué es lo que puede determinar que ella no sea comparable a las otras diferencias. 

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Sobre Adicciones

Sostiene Tabucchi

Entrevista por el día internacional de la mujer

                      

Comentario al Libro "Los Pliegues del Sujeto"

 Por Miguel Ángel Alonso
 
 

Los heterónimos
Estamos ante el escenario dramático de los heterónimos, pero quizá no todos están familiarizados con la lectura de Fernando Pessoa. Por eso, quizá convenga aclarar qué son los heterónimos. Son personajes que el escritor portugués sentía nacer realmente dentro de su ser, ya desde muy temprana edad, independientes de su voluntad, con su fisonomía, sus fechas de nacimiento y de muerte, diferentes de las del mismo Fernando Pessoa, y lo que es más relevante, con sus voces propias y sus obras propias, con las cuales entran en conexión recíproca, tanto amistosa como polémica, así como paternal, a través de presentaciones y comentarios que unos realizan sobre la posición de los otros en el mundo, pero también participan de forma muy viva en la realidad social, muchas veces creando polémicas que     sacuden el ámbito cultural y político portugués.
Son autores siempre relacionados con la escritura, literarios, prosistas, poetas, filósofos, etc. Los principales heterónimos son los poetas Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos, el prosista y semi-heterónimo Bernardo Soares (Fernando Pessoa dice sobre Bernardo Soares: “soy yo menos el raciocinio y la afectividad”), y el poeta ortónimo, el nombre propio Fernando Pessoa, además de toda una pléyade de personajes que fueron apareciendo a lo largo de su vida, como Caballero de Pas, surgido cuando todavía era un niño de seis años, Alexander Search, el heterónimo que escribía en inglés, o el filósofo Antonio Mora, por citar alguno de los más significativos. A todos ellos se refiere Ani Bustamante, y de los principales, los cuatro primeros que mencioné, realiza un exhaustivo, brillante y didáctico análisis en el final del libro.
Hay que decir que todos ellos trasmiten una poderosa sensación de ser personajes reales, tanto para el propio Pessoa como para quien los lee. De ello puede darnos buena cuenta el hecho de que el mismo José Saramago haya escrito una novela O ano da morte de Ricardo Reis en la cual el poeta Ricardo Reis, uno de los heterónimos, regresa de Brasil, y se encuentra con su creador Fernando Pessoa, con el cual mantiene un amplio contacto y un suculento diálogo hasta el momento de su muerte.

Entrevista sobre el libro "Los Pliegues del Sujeto"

A partir de la publicación del libro «Los Pliegues del Sujeto», algunos medios han tenido la generosidad de entrevistarme y hacer notas al respecto.
aquí, Roberto Limo del diario El Correo:

CORREO libro 17.03.11

Los Pliegues del Sujeto, Una lectura de Fernando Pessoa

Por José Milmaniene

En este logrado texto Ani Bustamante  despliega una rigurosa revisión de   la teoría psicoanalítica del sujeto, a la que enriquece con el estudio de la obra poética de Fernando Pessoa, la que opera como ejemplo alegórico privilegiado de la misma.

La autora está persuadida que el psicoanálisis actual debe repensar  la subjetividad  a la luz de los renovados aportes filosóficos, artísticos y literarios,  que no sólo exponen en acto lo enunciado conceptualmente, sino que aportan  la riqueza existencial que deriva de la conjunción del Saber con la Belleza.

 Se trata pues de un texto que propone una intertextualidad fecunda entre el campo freudiano y el evento del lenguaje, lo que genera un efecto inédito de placer, que deviene del plus de sentido que se  gesta cuando se articula  la teoría con  el decir poético de Fernando  Pessoa.

En la primera parte la autora desarrolla con lucidez el complejo proceso de constitución subjetiva, a la luz de los aporte de Freud, Lacan, Winnicott y Deleuze.

Además de una exhaustiva exposición de los lineamientos teóricos de estos autores, Bustamante despliega el original concepto de pliegue subjetivo. Si bien se trata de un  nombre teórico de filiación deleuziana, Bustamante  lo articula con el corpus freudo -lacaniano, lo que le otorga una mayor potencia clínico-existencial.

Los pliegues  definen la particular arquitectura simbólica del sujeto, constituido por  bordes, torsiones, cortes, discontinuidades, corrientes libidinales, intervalos significantes, litorales, nombres y vínculos objetales.

Esta compleja estructura se despliega en ejes temporales signados por la resignificación a posteriori,  en un espacio fantasmático que si bien se puede formalizar  por modelos topológicos, encuentra en las metáforas poéticas su campo de expresión privilegiado.

Se trata de  un sujeto facetado, hecho de heterónimos- sean estos latentes o manifiestos –  y de rostros múltiples, que no acepta ninguna totalización ni síntesis unificada.

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Los caminos de Chabuca Granda

Por Ani Bustamante

Chabuca Granda, hermosa mujer peruana, musa inspiradora de mis días en Madrid, no deja de sorprenderme cuando, lejos del susurrar de sus canciones en la cotidianidad limeña, me acerco a ellas desde la distancia, desde otras calles, otros puentes. Cuando, despacio, vuelvo a su poesía y a la revolución de sus sonidos.

Quizá la faceta más conocida de Chabuca sea la del tiempo de cantarle a la tradición de una Lima antigua y señorial, cantar para no perder las calles, los perfumes y sabores.

Que Chabuca nos hace rememorar, queda bastante claro. Cuando habla de la memoria pareciera que todas las notas musicales se pusieran de acuerdo para hacernos viajar en el tiempo y recuperar algo de lo irrecuperable.

Y aquí hay algo que esta señora de viajes y de sueños, me sigue enseñando: la gran paradoja del ir y venir, la necesidad de recordar el olvido. Todo esto mostrado desde su necesidad de imprimir con canciones las huellas de Lima y sus recovecos, las alturas de los andes y su grandeza, el ritmo y sensualidad del negro peruano. Los múltiples personajes de su universo conjugan con el canto a lo perdido, con el sonido evanescente, con aquello que hay que olvidar; como cuando canta, casi adormeciéndonos: “cuando ya se me olvide habré olvidado, viviré adormecida liberada, no ansiaré una respuesta, pues no habré preguntado…”
Chabuca dice, al oído afinado, que hay algo de la tradición, de lo pasado, que se sostiene en el vértigo del futuro, en la herida de la pérdida… y ahí, ella, mujer de ríos de vino, se juega con el propio cuerpo cuando dice:
«Balbucearte de nuevo en los puentes mi voz, y dejarte caer otra vez pobre voz, otra vez»

La voz, ya separada del cuerpo, caída. Regresa desde otro lugar, desde el otro lado del puente para mostraros una cierta extrañeza frente a nosotros mismos. En el caso de Chabuca, los recorridos líquidos no dejan de hacerme pensar en los flujos del movimiento del deseo, con aquello que imprime y con lo que pierde. Con aquella palabra que se dice para grabarnos en la memoria al “viejo puente, el río y la alameda”, y con aquella voz caída que irrumpe en el tiempo necesario de la pérdida (que hará posible la irrupción de otro puente, otro río y otra alameda). Y con ellas, la palabra y la voz, dejarnos llevar, dejarnos perder en la entrega de esta poeta a su ser peruana y a sus orillas de mujer:
Llegaré a las orillas de un río de vino,
llegaré;
A borrar caminos
A dormir olvidos, llegaré…