La masacre de Newtown o lo que ya estaba escrito

por Andrea F. Amendola 

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Un niño de 7 años en entrevistas relata acerca de un juego de play station: “en el gta san andreas se puede hacer de todo, matar gente, matar a la policía, pegar a mujeres y bebés, matás para tener más armas, los chorros de sangre corren por todos lados. Ganás más dinero robando, nunca termina ese juego hasta que lo apagás. El asunto es matar gente y si te matan perdés. Jugás a que matás gente pero no matás”. *

Una  masacre más en la serie, pero no se trata precisamente de una serie del mundo del espectáculo aunque tenga vastas conexiones con el mismo, el goce del horror está en cartelera hoy y en nuestra contemporaneidad la ficción se ha llenado de fisuras por donde se le cuela la realidad.

Las masacres en los colegios de los Estados Unidos datan desde 1700, de hecho se han presentado cerca de cien asesinatos  y masacres en centros educativos. Estados Unidos es un país con más de trescientos millones de habitantes y  más de trescientos millones de armas sin impedimentos para comprarlas más que la mayoría de edad y el dinero suficiente para adquirirlas. Para estos ciudadanos tener un arma es parte del ser nacional, por eso el derecho a portarlas está plasmado en la Segunda Enmienda de la Constitución.

Nancy Lanza, madre del asesino,  era un claro ejemplo de ese tal ser, ella era preparacionista (personas que se preparan para futuras catástrofes nutriéndose de provisiones alimenticias y de armas). Nancy no sólo era una coleccionista de armas sino que atesoraba un arsenal de pistolas, escopetas de caza, rifles de asalto del ejército, similares a los que dieran fuego en Irak y Afganistán.

Tenía con sus armas una especial relación, había un lugar para guardarlas y desarrollar sus ritos muy dedicados hacia estos objetos: limpieza y minucioso cuidado, y allí estaba Adam Lanza, autor de la sangrienta masacre,  ella le explicaba qué eran y cómo se utilizaban para matar. Al tiempo que el niño crecía su madre lo llevó a iniciarse en un bosque cercano, un Club del Rifle en escala de aldea, allí Adam aprendió a relacionarse con caños, gatillos, balas especiales, fusiles  y lanzagranadas.

Pero a pesar de los preparativos, lo familiar se tornó siniestro y el 14 de diciembre de 2012  Adam Lanza, su hijo de veinte años de edad, a primera hora de la mañana  le disparó a su madre en el rostro ejecutándola mientras dormía,  luego el horror prosiguió  a las 8 de la mañana, apenas empezadas la clases en la escuela primaria  Sandy Hook de Newtown, Adam entró por la fuerza vestido con ropa militar negra, enmascarado,  con chaleco antibalas, dos pistolas y un poderoso rifle de asalto. Allí, en la escuela a la cual él había asistido en su niñez, asesinó a veinte niños de entre 6 y 7 años, y  seis  adultos.

Las explicaciones sociales intentan recubrir con algún sentido la irrupción de un real que carece de él, y así … otra conjetura se esboza, se dice que  Adam era un joven retraído y que presentaba signos de Asperger, de conducta antisocial y callado, salvo para hablar de monstruos alienígenas y adentrarse en batallas con sus juegos de Lego. Sus maestros han dicho: “brillante, pero encerrado en su mundo”.

La tragedia finaliza cuando Adam se dispara un tiro en la cabeza al advertir  la llegada de los patrulleros policiales.

Las preguntas giran en torno a Adam, buscando las motivaciones, la causa y los por qué de tal acto criminal. Incluso se habla de que solía jugar al “Counter-Strike”, un juego de terroristas que se acribillan a tiros, en un intento de medir e inspeccionar debido a qué aspecto de su personalidad responde tal acto. Pero la búsqueda recae una y otra vez en el síndrome, o en aquello que la ciencia intenta clasificar dejando así de lado lo que para ella es un desecho y el psicoanálisis toma: la responsabilidad de los sujetos.

De este modo, podemos puntualizar que cuatro son las significaciones antes citadas  que intentan de algún modo atrapar la causa que falla porque no se puede capturar. La significación de “el ser nacional y la cantidad de armas”, la de “cómo era Nancy”, la descripción del vínculo de Adam con las armas en su niñez  y “se dice de Adam que era Asperger y callado”, y por último, “jugaba al Counter Strike”. Estas significaciones como ilusiones de lo real, intentan tejer un decir que  no logra morder la causa finalmente.

En la civilización contemporánea asistimos a la declinación cada vez mayor, no sólo de la figura del padre y del ideal, sino de la función paterna como tal. Función que ordena, pacifica y permite que el ser hablante se oriente. Efectivamente, la caída del padre trae aparejado la endeblez de lazo social.

Entonces, ¿cómo pensar la posición del analista frente a las masacres, frente al hecho social? El analista interpreta el hecho social y es desde la interpretación desde donde podrá construir la lógica del crimen en relación a la posición del sujeto.

Al decir de Miller, los sujetos contemporáneos hipermodernos se encuentran desorientados, sin brújula y el objeto “a” se impone a este sujeto desamparado, lo invita a atravesar las inhibiciones, imperando el gobierno del plus de gozar, del “haz lo que te plazca”  como en el gta San Andreas, “se puede hacer de todo” sólo que en el juego se trata de una ficción “jugás a que matás gente pero no matás”, siendo reemplazadas las identificaciones por la evaluación homogénea de las capacidades.

De este modo nos encontramos así con sujetos desinhibidos, sin vergüenza, sabiendo que todo vale. Recientemente noticias de último momento en los Estados Unidos han informado que, debido a lo sucedido en Newtown, Hollywood ha decidido posponer el estreno de algunas películas por su contenido “violento”, como así también la cadena Fox lo ha hecho con algunas series por el mismo motivo, evitando así “herir sensibilidades” de sus  compatriotas.

¿La ficción se repliega ante el avance irruptivo de un real descarnado? ¿ o será que la ficción, desojada de simbólico pierde sentido y lo real, tal como el ojo del Gran Hermano que mira y el todo pretende ver, es lo que hoy los sujetos gustan gozar?

Un “ya estaba escrito” que se repite, una serie más que nos permite decir que la sociedad americana se encuentra atrapada en un etcétera. Dice Miller: “Lo esencial al síntoma como formación del inconciente  es la duración, la permanencia y la repetición. Es real a título de repetición”.

De este modo, podemos afirmar que las masacres que se repiten son un síntoma de lo social en cuanto se desconoce al otro como sujeto y se lo reduce a la condición de objeto, esto nos lleva a pensar en un no cesa que hace serie, un no cesa de satisfacerse en el displacer.

El presidente Obama refiriéndose a la masacre de Newtown dijo: “no estamos haciendo bastante y admitió que hay “causas complejas” a la violencia en su país, insistiendo en que “no podemos aceptar como rutinarios los acontecimientos como éste”. Finalmente, arrojó una pregunta: “¿la violencia que afecta a nuestros niños es el precio de la libertad?”

Lo escrito retorna en la violencia de la masacre como síntoma. La ficción desfallece y lo real irrumpe pulverizando todo sentido.

¿Qué camino para los analistas en los tiempos del “todo vale”? Tal como lo ha dicho Jacques A. Miller, “se abre un campo para el psicoanálisis para la pasión por lo nuevo” y cada uno abrirá “la vía de su escapada” para arreglárselas en su particularidad en la era pospaternal.

El analista debe saber ubicarse en las encrucijadas que le presenta la subjetividad de su época y, la masacre  pensada como síntoma de lo social, nos lleva a considerar el síntoma uno por uno, para desde allí, con su interpretación y desde lo singular del sujeto el analista haga valer el recurso a la eficacia de un principio ético que apelará a la responsabilidad del sujeto.

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1) Miller, J. A., Punto Cenit-Política, religión y el psicoanálisis-cap.II ”La lógica del gran hombre”, Colección Diva, Bs. As., 2012,pág. 127.

2) Silvia E. Tendlarz y Carlos D. García, ¿A quién mata el asesino?-Psicoanálisis y criminología-, Cap V, “Crímenes contemporáneos”, Grama ediciones, Bs. As. 2008, pág 102.

3) Miller J. A., “El aparato de psicoanalizar”, Virtualia 2004.

*San Andreas fue el videojuego más vendido para la videoconsola PlayStation 2 con 20,17 millones de copias, que ha sido el mayor éxito Rockstar Games Inc.

© Lectura Lacaniana 2012

Diseño: Mariela Bagnato para Lateral Jump

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Comments

  1. Juan Carlos Bustamante says:

    Pienso que no se puede atribuir una psicosis generalizada a una sola persona, esto es muy simple y un tanto absurdo. El que un niño cometa este tipo de actos antisociales y antihumanitarios, no es en modo alguno responsabilidad de su madre ni de él. La forma en que la sociedad norteamericana conduce sus reglas y modos de ser predisponen inevitablemente a la violencia. No es un detalle menor que les sea tan fácil adquirir armas de fuego. Esto está permitido precisamente porque es menester para ellos mantener un estadio de violencia permanente, de esta forma logran que la población viva atemorizada y no intente salir del sistema de alienación en el que viven. Cómo, pregunto,un niño de escasa educaión, bomardeado por información errónea y dañina, consumiendo a diario productos de dudosa composicón química, puede defenderse si es propenso a alguna afección psíquica? Es sencillamente imposible.Todo esto es válido en tanto haya existido ese hecho, puesto que es de conocimiento de todos que, así como aterrorizan a su población, intentan hacerlo con la comunidad internacional fraguando falsos atentados que impresionan por su espectacularidad tanto como su improbabilidad.

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    • andrea says:

      Estimado, si lees bien esto no está en ningún modo atribuido a un sujeto sólo, fíjate y lee con detenimiento que lo que aquí planteo es justamente romper lo que circula, es decir, buscar morder la causa cargando a una persona o a su madre, eso es lo que justamente critico, cito:” Estas significaciones como ilusiones de lo real, intentan tejer un decir que no logra morder la causa finalmente” son ilusiones Juan, el asunto radica en la sociedad hipermoderna de la cual EEUU es el modelo princeps. Así que, estaríamos hablando ambos de lo mismo, si? repasa el texto y verás.
      Saludos! gracias por tu comentario!
      Andrea Amendola

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  2. Gracias por la visita Juan Carlos, gracias por tus puntualizaciones Andrea, es justamente este tramado simbólico que tejemos, al rededor de un tema que nos acosa por su condición impensable.. la masacre, la abolición de la ley, el hipercapitalismo y la decoración de la subjetividad… es este tramado simbólico, el que nos permite reordenar algo. hacer nudo con lo que la época no ofrece, nuevas maneras de poner la palabra, digital. Gracias por las palabras y comentarios.

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  3. Juan Carlos Bustamante says:

    Estoy de acuerdo con tu crítica Andrea.Lo que pienso es que situaciones como la que tu describes no pertenecen a una tendencia “universal” del ser humano o a una defiinición sofisticada y decadente de Miller, decadente en el sentido de agónica. Si este hecho realmente ocurrió, lo cual se puede poner en duda y ahí existe otro problema,es un hecho aislado o en todo caso relativo a una cultura y modo de vida que no resulta aplicable a todos. No es la situación, en ningún modo, de Rusia, Africa o la misma Europa occidental. Lo que trato de decir es que no es un estado general de cosas sino una conscuencia de una cultura que, quizás aquí en Sudamérica sea importante,pero que en otras latitudes pueda ser hasta irrelevante.

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  4. Juan Carlos Bustamante says:

    En mi opinión personal, las cosas que dicen que suceden en EEUU, no tienen ningún precedente alguno en la historia de Occidente, como decía Jung, los americano están disociados de la naturaleza y de lo humano. Para mí es la peor cultura que ha existido jamás, no es un detalle menor tampoco que sean los principales causantes del terrible cambio climático que venimos padeciendo.

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    • andrea says:

      Hola Juan, más allá de que la sociedad americana tiene sus características y sabemos de sus efectos nocivos, hay algo que va más allá de la cultura como dice Ani, es un rasgo de la época el goce del más allá de la ley, hay una caída de ideales, un rebajamiento de las inhibiciones, un desfallecimiento de la función paterna que implica otros modos de hacer con la pulsión que son como implosiones de goce, hay algo muy lindo dicho en palabras de Miller, en una conferencia que se llama “Una fantasía” allí él dice que las personas hoy se insertan en lo social no tanto por identificación como por consumisión, por eso su tendencia adictiva”, y yo agregaría… una sociedad que consume y se consume en ese acto. Desafío a tratar, máscaras de la época que, una vez más, intentan taponar el malestar estructural que esculpe a cualquier individuo de cualquier cultura.
      saludos!
      Andrea

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  5. No es lo mismo, pero es igual. Hay variantes e invariantes… muy de acuerdo contigo Juan Carlos en que hay asuntos que responden a contextos culturales, sin embargo hay algo de estructura, una falla en la estructura… frente a esa falla, frente a lo imposible de la existencia, se responde de muchas maneras. Esta época se caracteriza por haber quitado casi todos los velos que cubren (necesariamente) eso imposible, ese real, como llamaría Lacan. El hiper capitalismo es parte de este pacto con el horror. Nuevas maneras de hacer con lo real, de inventar algo allí… para hacer un “no-todo masacre”. Gracias por los comentarios

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