Chabuca Granda y sus recorridos.

Entrevista realizada por el programa Presencia Cultural a propósito del aniversario de la muerte de Chabuca Granda y el día internacional de la mujer. Tramado de música y psicoanálisis.

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Figuras del Intervalo

nudos

Por Ani Bustamante
Figuras del intervalo,
línea, dedo, lazo,
cuerda con la que ato carne y agujero.
Allí acéfala, de-letreando con las manos el lugar del padre
y sus nombres imposibles.
Una letra,  el sonido del espanto sujetando el ovillo
A
aparta de mi esta lengua y sus mucosas
sujeta el mundo en tu nudillo.
Paso el dedo, hago nudo,
tensión en las muñecas.
Levanta el codo, baja la mano, cede tu tiempo en el tejido.
Fricción de cuerdas, amado aparato fonador
intrascendente
imagina, imagina que ruedas
arriba el índice del deseo, bajo la curva de la noche
a-cuerda-te
a-nuda-te
indicios de una extensión suspendida
en las manos nudas, cuerdas
los dedos frotan siglos de silencio.
Te construyes por efecto de nudos.
Huele a piel y fibra
mientras danzan las manos,
la extensión última del movimiento corporal,
el borde de los dedos,
tacto infinitesimal.
Explosión de nombres.
Babel dactilar multiplicando sentidos.
Amarra, sujeta con el pulgar la obra descubierta
tensa la cuerda, advierte el tendón.
Entre las cuerdas se abre la escena
agujero entre los dedos
Y vuelven las palmas a tocarse, como clamando al cielo por un velo
Un gesto
Frases que los hilos hacen decir a las manos.
Con intrincadas simetrías de nadie
bordas el espacio
punto
borde
       entre tú y yo
Se tensan los cordeles,
la metáfora es un espasmo
una contracción de la lengua
contra-dicción del padre y sus nombres imposibles
habla, ata, arrebata el nudo de mi dedo
hazlo tuyo, hazlo otro.
Anular
el uno
por Medio del dos
y del tres.
Somos muchas figuras de cordeles
y a la vez,
la medula más íntima
el abdomen de tu nombre de seda
y un texto como hilo surgiendo de las glándulas
del deseo
Compás del intervalo
re-cuerda
el espacio entre yo y yo
vértigo sin nombre
A
angustia
y una delgada línea haciendo equilibrio
en el agujero que nuestras manos moldea
Y vuelven los dedos a pensarse, como quien toca el borde de un abismo
entre tu y yo
se tensan los cordeles,
no hay tejido sin el nudo de tu nombre haciendo puntada.
Amarra, agarra,
sujeta la danza de mis cuerdas,
repara en el bucle donde el hilo al volver sobre sí mismo crea un punto de anclaje,
un lugar fijo, una agarradera.
Sólo el bucle permite tejer, sólo el nudo permite que haya texto.
Te construyes por efecto de nudos
¡Protégenos Madre Araña!
del enredo de la cuerda, del nudo en la garganta,
pon tu baba bendita en mis dedos
humedece esta lengua agujereada
Araña, el tormento de la locura,
los pliegues del laberinto.
No creas que por hablar ya es tuyo el mundo;
TU-YO
tu yo araña
¡Cuida pues de los agujeros de la lengua!
¡Y de las manos que a – nudan la cuerda!
trepa por la línea y su destino circular
avanza de revés en revés intentando el agujero
Objetos del alma
fibras del tiempo que raspa cotidiano
hasta la herida como variación de un intervalo
donde soy siempre otra bajo el tacto de la mirada
reanuda
avanza pliegue abajo, hacía mis poros
hasta tensar tu nombre con mis dedos,
soy solo un nudo que busca la yema de la noche
la sombra del silencio que cubra los nombres imposibles,
la letra que hilvane los restos de la piel abandonada.
El poema se inventa con las manos
para amarrar lo imposible a la mirada
y cubrir las figuras con un velo de eternidad
entre los dedos.
(Poema escrito para la muestra Nudos, de la artista plástica Eva Lootz)

Encuentros entre psicoanálisis y música (parte II)

Continua la conversación entre José Milmaniene y Ani Bustamante, con un recorrido por ciudades, afectos, estilos de vida,  para analizar cómo la canción popular produce identidades, a la vez que hace posible la elaboración de conflictos inconscientes.

Encuentros entre psicoanálisis y música (parte I)

Trazo Freudiano saca al aire la primera parte de una entrevista a José Milmaniene, entrevista que es también la celebración de un encuentro entre dos colegas y amigos convocados por ese ritmo que pulsa y que es capaz de tramar letra, pensamiento, memoria. En la canción popular confluyen una serie de caminos que son capaces de recorrer-nos, y transformar el cuerpo pulsional en música y letra acompasados.

Los dioses son dioses porque no se piensan

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Por Ani Bustamante

Al leer el artículo de Martín Uranga “Lenguaje-psicoanálisis-ateísmo-mesianismo aparecieron ante mí las reflexiones y poemas de Pessoa, a traves de algunos de sus heterónimos. He titulado este pequeño comentario con un fragmento de un poema “Sigue tu destino” de Ricardo Reis.

Fernando Pessoa es uno de los poetas que mas nos ayudan a pensar en la alteridad absoluta y las diversas maneras de anudar lo uno y lo múltiple. La transcendencia en la inminencia misma. Por eso después de leer a Martín, paso por Pessoa y me pregunto: ¿Qué pasa si pensamos el más allá del padre como núcleo inmanente al padre mismo? Núcleo éxtimo.

El “más allá del padre” no como trascendencia sino como lo real inmanente al padre. Padre cuya función se pluraliza  (por qué no pensar en el paganismo pessoano) y luego se puede entender como  una letra (a), extracción de una partícula no simbolizable del lenguaje.

Pensar la trascendencia desde la inminencia misma, lo alteridad radical desde ese Uno que estalla, estructuralmente, como rendija que se abre en el sujeto.

No encuentro manera de pensar esto sin alimentarme del vértigo real de la paradoja, así que me tomaré algunas licencias más, más allá, del padre ¿puedo romper la cadena? Cuándo S1 y S2 no se articulan, cuando el efecto semántico queda eclipsado por ese Uno.  Retomo la cita de Lacan traída por Martín Uranga al final de su texto: “¿Es el uno anterior a la discontinuidad? No lo creo, y todo lo que he enseñado estos años tendía a cambiar el rumbo de esta exigencia de un uno cerrado, espejismo al que se aferra la referencia a un psiquismo de envoltura, suerte de doble del organismo donde residiría esa falsa unidad. Me concederán que el uno que la experiencia del inconciente introduce es el uno de la ranura, del rasgo, de la ruptura.”

 ¿Ese Uno, lleva lo Otro como inmanente?

¿He meditado sobre Dios y el alma
Y sobre la creación del mundo?
No sé. Para mí pensar en esto es cerrar los ojos
Y no pensar. Y correr las cortinas
De mi ventana ( que no tiene cortinas ).

(Fernando Pessoa)

Comentario sobre racismo

(in)diferencia sexual?

 Por Ani Bustamante

Lo real, está de más decirlo, nos inquieta. Ubicarlo en el meollo de la sexuación es un asunto que ha llevado a forzarnos a pensar en los bordes de lo posible. Intentaré en este trabajo ver la tensión entre el psicoanálisis, los estudios de género y el feminismo. 

Voy despacio, volviendo a preguntas fundamentales, sin dar por hecho nada. En este itinerario veo que una de las cosas que inquieta y problematiza el debate contemporáneo es la cuestión de la organización de los sujetos en el binomio Masculino/Femenino 

Los estudios de género proponen pluralizar la diferencia y destruir la lógica binaria, esta operación empieza desde el momento mismo en que se plantea el cambio del concepto de sexo al de género, este último se asienta en los territorios de lo performativo, de aquello que Foucault llamaba “tecnologías del yo” y que parte de la idea de que la identidad es algo que se construye a partir de prácticas sociales. Por su parte el psicoanálisis no se ocupa del género, sino que mantiene su orientación hacia lo real del sexo.

La discusión sobre la lógica binaria viene junto con la pregunta acerca de si la diferencia sexual se puede incluir en la serie de otras diferencias, como las de raza, nacionalidad, etc.

Si la respuesta fuera afirmativa, y la diferencia sexual entrara en el mismo campo, entonces la deconstrucción del binomio sería una fácil consecuencia. Es importante, por lo tanto, pensar la peculiaridad de “la diferencia sexual” y ver qué es lo que puede determinar que ella no sea comparable a las otras diferencias. 

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Sobre Adicciones

Carta a la deriva

Por Ani Bustamante

El amor y la carta, han estado siempre allí para marcar el ritmo de lo lejano y lo cercano, para rememorar, añorar y hacernos habitar el tiempo y convivir con lo imposible. Ella, la carta, busca la respuesta de un Otro, se dirige y hace presente un trozo de cuerpo allí en donde hay ausencia. Los amantes intentan enlazarse con letras, mientras ellas mismas señalan la imposibilidad.

En el devenir-prosa del amor (parafraseando a Derrida) se traza una huella, se dibuja el fantasma.

Escribe Kafka a Milena:

“Las cartas de amor son una relación con fantasmas: los besos escritos no llegan a destino, son bebidos por los fantasmas por el camino”.

Para ubicarme en torno al tema de las disimetrias entre amor y goce decidí estructurar el trabajo a partir de la idea de carta, pues ella es paradigmática para abrochar asuntos como amor, goce y deseo, así como presencia y ausencia, sentido y cuerpo, y los registros real, simbólico e imaginario.

Hablar de la escritura en su relación con lo inconsciente me trae inevitablemente el nombre de Derrida quien se puede pensar “con y contra” Lacan. El encuentro/desencuentro de ambos tiene en la carta(letra) una de sus más interesantes cuestiones. Para Lacan, como sabemos, la carta siempre llega a destino, para Derrida, sin embargo, no siempre. Sin ahondar mucho al respecto, pues aquí habría que matizar mucho y ver a qué Lacan está cuestionando Derrida, repaso estos asuntos para servirme de algunas ideas y ubicar esas diversas maneras de situarse respecto al signo, al cierre y a la apertura. Y anotar el lúdico giro derridiano que lo lleva al envío, no de una carta, sino de una “tarjeta postal”, abierta a la diseminación. Todo este rodeo previo tiene que ver con la dificultad para encontrar mi propia letra, pues justamente se trata de una dificultad, o, de un esfuerzo de poesía (si seguimos a Miller) y también de las de disimetrias entre lenguaje y letra. Esto se puede trasladar al momento en el que la carta que discurre en su sentido va deshilvanándose en letras. O el momento en el que, del amor, caen trozos de goce, Uno.

De la carta a la tarjeta postal ha sido mi manera también de pensar las diversas versiones de la carta, y de cómo circula tanto en la transferencia como en nuestra época. Estas versiones y destinos de la carta quizá se vean más claros en el movimiento que hace  Lacan de la carta de amor a la carta de (a)muro.

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Invitación

Esta libro parte de la necesidad de otorgar nuevas maneras para representar al sujeto contemporáneo, pues éste, ya no responde a los modelos clásicos, ni se deja domesticas por un pensamiento sedentario que plantee una identidad fija, sólida y estable. La obra del poeta portugués Fernando Pessoa sirve de estructura para elaborar una topología que de cuenta de un sujeto que, al desaparecer, produce una explosión de personajes al interior del autor.
Freud nos mostró, al descubrir lo inconsciente, que no somos dueños de nuestra propia morada. Lo que se plantea en este libro es cómo esta condición de extranjería íntima en la que el sujeto se encuentra puede ser pensada a partir de la poesía y de la escritura, pues es ahí en dónde se hace evidente que no es desde el “yo” ni desde la consciencia que se produce el efecto poético. Así, de la mano de los desasosiegos de Pessoa, nos podemos preguntar ¿Cómo es que ‘yo’ me transformo en ‘otro’? explorando de esta manera la rica relación que se teje entre nuestro mundo inconsciente y el proceso de escritura.
Es magnífico ver cómo Pessoa da un paso más allá del enunciado de Rimbaud: “yo es otro”, pluralizándolo en: “yo es otros”, creando, además, una relación entre esos otros mientras “yo” desaparece.
La autora nos propone la obra de Pessoa como modelo que despliegue, poéticamente, estas vicisitudes del sujeto. Así, tanto la heteronímia como la peculiar escritura de Pessoa, dan las pistas para la constitución de un campo subjetivo y un vínculo social a partir de la confrontación y reconocimiento de un inconsciente que nos habita y que nos hace saber que viven en nosotros parcelas desconocidas que contienen, sin embargo, claves para el acceso a nuestro deseo, verdad y ética.

Ani Bustamante es doctora en psicoanálisis por la Universidad Complutense de Madrid. Se dedica a la docencia, la clínica y la investigación de las relaciones entre arte, filosofía y psicoanálisis. Es autora del libro: Adolescencia, la revuelta filosófica y de numerosos artículos en revistas especializadas. 



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