Los trazos de una ciudad: Chabuca Granda, Walter Benjamin, Fernando Pessoa

Por Ani Bustamante

“Y, si la oficina de la Rua dos Douradores representa para mi la vida, este mi segundo piso, donde vivo, en la misma Rua dos Douradores, representa para mí el Arte. Sí, el Arte, que vive en la misma calle que la Vida, aunque en un sitio diferente, el Arte que alivia la vida sin aliviar el vivir… Sí, esta Rua dos Douradores encierra para mi todo el sentido de las cosas, la solución de todos los enigmas, salvo el hecho de la existencia misma de los enigmas, que es lo que no puede tener solución” (Fernando Pessoa, El Libro del Desasosiego).

Ayer estuve intercambiando con amigos en España versiones diversas de La Flor de la Canela de Chabuca Granda. Ante mi necesidad de explicarles las sensaciones y los olores limeños se me ocurrió mandarles videos y canciones de Chabuca. Mis amigos dejan que les cuente y que en ese contar descubra los olores de canela sobre mi piel. Ahora que aún perfuma el recuerdo y que vivo apasionada por los signos y caminos de cada ciudad. Ahora que ya pasié Lisboa de la mano de Pessoa, y recorrí los pasajes parisinos con Benjamin, ahora… contándoles y cantándoles a mis amigos la Flor de la Canela, me doy cuenta de esos hilos que trama lo inconsciente y que van dibujando el camino de nuestros afectos, nuestros deseos y opciones vitales. Y luego de las ruas en Lisboa y los pasajes en Paris, (re)encuentro a esta narradora peruana de los caminos, las flores, los olores, los puentes y ríos, de los balcones limeños, los faroles, las casonas, y todos esos aromas de mixtura que Chabuca nos sabe contar. No sabía, no sabía que ese caminito alegre con luz de luna o de sol que he de recorrer cantando por si te puedo alcanzar… alcanzaba, en su cadencia, el ritmo de mis pasos.

Estas son marcas que caminamos sin pensar. Benjamin nos propone acercarnos a la arquitectura de la ciudad como a una semiotica en la que podemos encontrar en la materialidad de las calles, pasajes, luces y demás detalles la expresión de un inconsciente. La fisiognomía muestra en lo particular del detalle externo, una dimensión interna. Benjamin propone esta exploración concreta de lo cercano, de aquello que está al alcance de la mano y que en su materialidad es capaz de abrir una dimensión profunda de la historia y del deseo. Así como Benjamin, Proust nos muestra la memoria evocada desde el sabor de una magdalena y Chabuca el olor de los jazmines, el jacarandá y la canela como disparadores de un ensueño que evoca la memoria.
Este carácter material a partir del cual se abre el tiempo y el espacio podemos vincularlo a algunas líneas psicoanalíticas como por ejemplo las que aparecen con el concepto de rasgo unario. Este es una marca constitutiva del sujeto que otorga una singularidad que está ahí previa a la significación, emparentada a las pulsiones y al cuerpo. Este primer trazo, que es pura materialidad ausente de sentido, sirve como soporte para que la ruta significante abra camino. Lacan apunta a esto cuando plantea la necesaria demarcación de la “letra” como lugar en el que algo de lo imposible de simbolizar en el sujeto sea señalado, circunscribiendo su materialidad como punto a partir del cual algo pueda trazarse. Esto lo compara con el trazo chino:

“El Trazo no es una simple línea. Por medio de un pincel, embebido en tinta, el artista coloca el Trazo sobre el papel. Por su pleno y su perfil, su Yang y su Yin, el empuje y el ritmo que implica, el trazo es virtualmente y a la vez forma y movimiento, volumen y tinte. Constituye una célula viviente, una unidad de base de un sistema de vida” Cheng, François; Lacan y el pensamiento chino.

La letra, con su son, su cadencia y su ritmo, toca una materialidad que araña nuestro cuerpo y los misterios de sus formas de gozar. A esto sólo se puede llegar con la palabra poética. En los últimos tiempos descubro que, con Chabuca Granda, tenemos la descripción de una Lima que, no es sólo anécdota, sino que contiene trazos que atraviesan a los que nacimos en esta mixtura limeña de sabores y colores. Creo que hay algo de nuestra historia y de nuestro espacio que no puede ser pensado, el impasse lo sentimos en diversas problemáticas de poder, racismo y violencia en Lima. Hay una ruta que propone Benjamin y que sigue Chabuca, a ella tenemos la posibilidad de acercarnos para olfatear las calles y los rincones, escuchar el pulso y la cadencia. Colocar algunas puntuaciones necesarias. Saborear, disfrutar y saber hacer uso de un buen gozar.

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Comments

  1. se me ríe por dentro mi cuculí de alegría y mi ventana se agita cuando por la vereda de los blogs leo esto, recuerdo a chabuca en barranco en los años 70, y un montón de cosas, el puente de chorrillos y cuánto se hablaba en lima en aquel entonces de psicología y de psiconálisisun saludo

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  2. Que gusto que un caminante se detenga en esta blog-vereda

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  3. Manuel Pombo Sánchez says:

    Gracias Ani por tu prosa poética, tu forma de decir, todo un placer intelectual para el lector. Si escribiste de un modo tan maravilloso sobre “La flor de la canela”, ¿cuando nos regalas algo sobre “La llorona”?.

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  4. Anonymous says:

    La canela, los aromas del azafran de Castilla, Freud, la leche derramada en el dolor por la asustada teta, este Blog respira lo eclectico de tu poetica prosa.. Gracias a Jorge y Aida por haber producido esta mensajera… Este Blog hay que visitarlo como a un Oasis y refrescarse…Gracias, un besote,Pepe Buraschi

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  5. Muchas gracias Pepe, un beso para ti también

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