Aproximaciones audiovisuales a la película “Her” de Spike Jonze

Por Jean Paul Cartagena*

her

Me gusta encontrar películas con un punto de vista de autor, que tienen algo que decir con recursos audiovisuales, con ganas de resolver un problema a través del arte. Son ese tipo de películas de las cuales uno sale diferente de cómo entro.

Por eso me entusiasma la última película de Spike Jonze “HER” contextualizada en un futuro no muy lejano; en donde los programadores y marketeros lograron crear un mundo horriblemente perfecto, adecuado a las necesidades de todos.

En “Her” la historia de amor es la de siempre: alguien se enamora de alguien. Y aquí se complica todo, porque ese otro es una computadora muy sofisticada que descifra las necesidades más íntimas.

 

A su director Spike Jonze lo recuerdo muy afinado trabajando video clips, soltando ideas frescas sobre los ritmos contemporáneos, pero también es reconocido por su fino hilado en la escritura del guión. Y en “Her” el desarrollo conceptual que parte del guión, es la fuerza que potencia toda la película. Uno termina de verla y se queda con esa sensación de encontrar algo patético en el desenmascaramiento de las coordenadas del “ser enamorado” dentro de los ejes del deseo y la necesidad.

her2Theodore está fascinado con esta “otra mitad”, que ha ordenado su vida, una computadora de una complejidad emocional tan sofisticada como la humana. El tema del amor contemporáneo en “Her” se desarrolla en el seguimiento de como Theodore y su computadora se transforman en otros. Ese otro que lo hace diferente y a lo vez los separa, expresando la complejidad del erotismo que se realiza en esa transformación; en esa posibilidad de ser-un- otro.

El deseo de la computadora, en la sugestiva voz de Scarlett Johansson, es enriquecer su programación, y poseer un cuerpo. Esa posibilidad del ser y estar a través de un envase que le permita la percepción desde ese otro lugar; es su máximo anhelo. Por eso la inquietante escena de la mujer contratada por la computadora para ser un cuerpo a través de la voz de “Her” y seducir a Theodore.

Yo creo que el director es un perspicaz observador de las modas, porque ese “look instagram”, y las texturas de las cámaras DSRL de Canon, son muy contemporáneas.

Sin embargo, el escenario que pinta Spike Jonze parece una sociedad aburrida, tan aséptica, con su fría sofisticación. La película me deja esos rojos en fondos azules y la melancolía en una ciudad recargada de gadgets. Todos los movimientos del rojo destacan la figura sobre el fondo y mantiene el ritmo de la película al compás de las canciones intimistas de Karen O y Arcade Fire.

 

La incidencia en los planos generales contrastados con primeros planos con sus cortas distancias focales, llenos de “halos” de cámara siempre tienen una nostalgia algo retro.

Theodore contagiado de la tara de la gente que anda muy ocupada en ordenar el mundo y por lo tanto difícilmente se conecta con los demás, hila narrativa en su mente, un discurso muy contemporáneo. Como en el mito de Pigmalión, o de Pinocho, enamorados de su propia obra, espejo perfecto del narciso, el buen Theodore, perrito perdido en una ciudad brillante y anónima; no tiene ninguna capacidad de riesgo para comprometerse con el otro, porque siempre está la posibilidad de frustración que ello conlleva.

¿Cómo me tocarías si tuviese cuerpo? Dice la máquina.

La caricia es la representación del existir del otro, el reconocimiento de su existencia.

¿Cómo es la caricia en un mundo profundamente consumista? ¿Qué formas tiene el erotismo, en una sociedad binaria, de ceros y unos, donde la gran fantasía se ha reducido al objeto poseído por sí mismo?,

Solo la música es capaz de fotografiar los momentos de amor entre Theodore y Her.

“Me ayudaste a descubrir mi potencial de desear” dice “Her”.

Ella, Her, descubre el deseo en tanto búsqueda infinita, amplitud vertiginosa…  ella, rompiendo los límites de él,  emprende un viaje más allá del computo y lo pensable.

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Ver documental sobre el amor en los tiempos modernos

Her: Love In The Modern Age

 

*Jean Paul Cartagena

Director audiovisual
http://maracuyacontenidos.com

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Comments

  1. Juan Bustamante says:

    Esta película representa el paroxsimo de la ficción absurda. Aquí pienso el cine norteamericano ha logrado su conclusión. Esta película en modo alguno tiene algún contenido humano. Está discociada, atrofiada, distrófica. Nada hay rescatable aquí. Más bien es una cinta con personajes humanoides, en contraposición a deshumanizados, es decir parecen seres humanos pero no los son. Son otra cosa, algo irrecuperable.

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